—Bien, Peter, ¿qué carajo pasó anoche entre tú y mi hermana,
idiota? ¡No has dejado de sonreír en toda la maldita mañana y mi mente se está
volviendo loca aquí! —dijo Gas mientras reparábamos la cerca del pastizal este.
Peter aguantó la respiración hasta que le dije que yo
también quería niños algún día. Me pregunto lo que estaría pensando. De hecho,
lo vi dejar escapar el aliento que retenía cuando le dije que sí. ¿Pensaba que
quería tener niños conmigo?
Gas, el abuelo y yo recogimos y limpiamos todos los platos
mientras las chicas salieron y se sentaron en el pórtico. No podía dejar de
pensar qué era lo que tenía a Lali disgustada
Cristo todopoderoso… conducir durante tres horas y escuchar
a Rochi hablar y hablar fue suficiente para volverme loco. Recibió una llamada
de Jason y, por supuesto, la cogió. En el momento en que dijo el nombre de
Jason,
¡Hoy era el día! Salí de la cama y fui directo a mi cuarto
de baño. Había resultado perfectamente vivir en la casa de invitados de la
propiedad de los padres de Rochi.
Me desperté con la jodida cabeza palpitándome. Hijo de puta,
había bebido demasiado anoche. Me moví un poco y sentí a alguien acostado a mi
lado. Oh, no… mierda…